Sin embargo hay un sitio que nos salva, que nos envuelve en un manto de silencio paz y armonía: la biblioteca. Puede que sean feas, aburridas, de luces cegadoras o de blancos quirúrgicos, de suelos que resbalan, o que chirrían ante suelas de goma. Pero en ellas reside la tradición del silencio y la paz que requiere el estudio. Puede que no sea buen estudiante o que simplemente te guste estar en paz y hacer tus cosillas, como escribir o leer un libro, pero aun así, las bibliotecas son cómodas. Esa costumbre de salir a echarse un pitillo, o a la maquina de comida, o a cogerse un café para llevar, y bebértelo en el frío de la puerta. Ese miedo a entrar y que suenen mucho tus pasos, a que la silla chirríe tremendamente en la quietud del ambiente....
como me gusta la tranquilidad de la biblioteca, y como me gusta escribir con calma y paz.
Cariño, te amo, escribes taaaaaaaaan bien que me dejas maravillada, solo tú puedes hacer cosas así, te amo, te echo de menos y estoy deseando verte. ^///^ i love you!
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