jueves, 25 de noviembre de 2010

Ants

Las hojas de los arboles estaban asombradas, habían descubierto un nuevo grupo de seres. Eran mucho más interesantes que las hormigas, aquellos seres que les hacían cosquillas, o los pajarillos, pequeños animales que les hacían compañía; e incluso más que aquellos malditos perros que orinaban en sus pequeños parterres.

No, estos eran más graciosos. A través de la ventana las hojas observaban un curioso acontecimiento: los bichejos entraban en unas urnas con cristales y escribían y escuchaban lo que decía otro bichejo de más edad.

Cada vez que salían mostraban una increíble alegría, algo insospechado, pues allí adentro se respiraba un agradable ambiente. "Son unos seres extraños", se decían las unas a las otras. Allí estaban, tragando nocivo humo y emitiendo un extraño y rimbombante sonido, mientras se apoyaban en los cadáveres de algunos compañeros caídos. “Malditos bichos" pensaban las hojas enfurecidos al verles allí "¡Nos vengaremos!"

Y al pobre chico que estaba en un banco le cayó un montón de hojas secas en la cabeza.

Después de esta ofensiva, y tras despedir a los caídos en combate, las hojas volvieron a sus puestos... Llegaba el otoño, y todas sabían lo que eso significaba.

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